CONCURSO RELATOS EN CADENA
Solo me
deja llevarlo un rato, le dijo uno de los nietos del abuelo que ocupaba la
habitación de al lado cuando casi le atropella en uno de los pasillos.
Siempre
deseó tener uno de esos trastos con el motor incorporado y las marchas a la
altura de la mano. Persuadió al niño para que le dejara probarlo a cambio de
unos caramelos. Lo pasó en grande aquella tarde.
Un día que
no estaba el nieto, convenció al abuelo para que le dejara conducirlo.
Desde
entonces empezó a frecuentar la residencia. Su familia estaba sorprendida por
el repentino interés en visitar a su madre a diario.

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