jueves, 23 de abril de 2026

EL FAROLILLO DE LOS ILUSOS (Microrrelato hasta 100 palabras)


 
CONCURSO RELATOS EN CADENA

Los pliegan, los guardan en sus bolsos y se largan a otras ferias. La noria de cartón es fácil de recoger, pues mantiene los pliegues en buen estado. Los coches de choque los desinflan ocupando poco espacio. A los tifos les sacarán el aire caliente que les mantiene erguidos, mientras que los mástiles y las traviesas, al ser de madera, alimentarán la hoguera las noches que haga frío. El algodón dulce que no vendan se usará como apósito en las heridas.

Lo único que dejarán es el farolillo de papel que lleva escrito el deseo de aquel niño que le señala con el dedo mientras se eleva.


sábado, 18 de abril de 2026

LA RECREACIÓN (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

Nadie pudo recordar el orden correcto de las cosas. Todo estaba desordenado, fuera de control.

Un joven se distraía poniendo palitos de madera, uno detrás de otro, haciendo interminables hileras. Nadie a su alrededor fue capaz de indicarle que, si cada cuatro palitos cruzaba uno, el recuento sería más sencillo.

Despertó de su ensimismamiento pensando en qué había fallado.

En ese momento decidió hacer algunos cambios en el nuevo proyecto, lo llamaría La Recreación: en primer lugar, impediría a la serpiente trepar a los árboles; también cambiaría al pecado de fruta y, por último, crearía a la mujer primero, pero aún no tenía decidido si le daría un compañero.


lunes, 13 de abril de 2026

ADIÓS, MAMÁ, ADIÓS


 

En una hermosa mañana de primavera, un ruiseñor se posó en el alfeizar de la ventana de su habitación.

“Vamos, Pilar, levántate de la cama, prepárate, que tenemos que hacer un largo de viaje”.

“Un momento” — contesto Pilar.

“Dame un minuto más”, — continuó diciendo.

“Tengo que asegurarme de que a mis hijos no les falte nada; también quiero meter en la maleta algunas cosas, unos recuerdos. No ocuparán mucho, no me llevará mucho tiempo” —pensaba en voz alta.

En primer lugar, meteré aquellos años de mi infancia y juventud con mis hermanas y mi hermano, a mis padres, a los que tanto quise, a mi pueblo, a mis jotas.

Esto lo guardaré en un ladito de la maleta, en el fondo.

También recogeré el recuerdo que me queda de la vida junto a mi marido; aunque fue poco tiempo, mi amor por él duró hasta el final de mis días; mi etapa en Logroño; mi casa de Madrid y el nacimiento de mis tres hijos, lo que más he querido en el mundo. Estos recuerdos los doblaré con cuidado y los dejaré en el otro lado de la maleta.

“Vamos, Pilar, que se hace tarde”, —se empezaba a impacientar el ruiseñor.

“Por favor, ruiseñor, dame un rato más que tengo toda la eternidad para llegar a mi nuevo destino” —replicó Pilar.

Me viene a la cabeza el recuerdo de tanta gente que me quiso y yo quise tanto, a la que conocí en vida, a la que ayudé y me ayudó tanto.

Estos recuerdos los dejaré encima, con cuidado, para que no arrugue los otros recuerdos.

El ruiseñor impaciente le habló del exceso de recuerdos que había guardado y de que aún faltaba por meter su gran corazón que, a pesar de que se le había salido del pecho en vida, todavía tenía cabida y que cerrara ya la maleta, que el tiempo apremiaba, pero Pilar no quería llevárselo. “Se lo dejaré a mis hijos para que me recuerden y lo compartan con toda la gente de bien”. —le contestó. 
 
“Vamos, ruiseñor, ya es la hora”, —le dijo cogiendo la maleta. “Ya la tengo llena”, —sentenció.

Me despido, hijos, de vosotros y de esta vida, de mi familia y de todos los que de alguna manera tuvieron relación conmigo. Ya llegó mi hora.

Haced en vida hijos míos lo que intenté hacer yo; lo correcto, sin mirar a quién. Sed buenos.

viernes, 10 de abril de 2026

EL VUELO DE LA MARIPOSA (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

Algo semejante a un alegre parpadeo colectivo tenía lugar aquella mañana. No se podían emitir sonidos con la boca, lo tenían prohibido, de ahí la importancia de practicar con gestos. Llevaban tanto tiempo cautivos en aquel centro de reinserción que apenas les quedaba algún recuerdo del mundo exterior.

Vivían en mitad de una selva artificial encajada entre enormes paneles opacos difíciles de traspasar e imposibles de escalar. Un día, un anciano del grupo les contó la metáfora del aleteo de la mariposa y sus efectos devastadores, así que se estaban aplicando con esmero aquella mañana. Había llegado el momento de ponerla en práctica y decidieron probar suerte.


viernes, 3 de abril de 2026

CUIDADO CON LAS BROMAS (Microrrelato hasta 100 palabras)

 


CONCURSO RELATOS EN CADENA

Con sus flamantes nombres en latín atornillados al pedestal, las estatuas parecían centuriones romanos. ¡Son tan bellas con sus atuendos y sus armas! Era el comentario más escuchado.

En los talleres del museo, un operario ultimaba los detalles de otra talla.

Entretanto, en los pasillos de la galería todos pasaron un detalle por alto: un niño se distraía observando a una de las estatuas moviendo los ojos convulsivamente, como estuviera pidiendo ayuda.

Hacía dos días que un humorista había desaparecido. Era el cuarto en lo que iba de año, según informó la prensa aquel día.

Dicen que compartía chistes malos en las redes.



lunes, 30 de marzo de 2026

CON PREMEDITACIÓN Y ALEVOSÍA (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

Fue el momento en que mataron al árbol el motivo de que abandonara el nido. Unos dicen que lo mató el viento, otros que fue culpa de las raíces que no aguantaban tanto peso.

El pajarraco vio lo que había pasado. Un vecino se acercó de madrugada con una motosierra, harto de insomnio y de tanto trino.

Ahora que no tiene nido, observa desde la fachada el cuerpo del vecino; tiene serrada una pierna por culpa de la ira y el cuerpo cubierto de hojas y ramas.

Una buena mujer, como cada día, esparce miguitas de pan justo en el lugar que ocupaba el árbol caído.


martes, 10 de marzo de 2026

ASUNTOS PENDIENTES (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

Había tenido el cuidado de precisar la edad en el temporizador: doce años.

Aquel día; el abusón del colegio le tiró al suelo, le quitó el bocadillo y lo que más le dolió, la chica que le gustaba se marchó cogida de su brazo.

Todavía hoy sigue pensando en lo ocurrido aquel día. Está decidido a ponerle remedio cambiando el rumbo de los acontecimientos.

Acoplado en la cabina, activa los botones y retrocede el tiempo. Aparece en los pasillos del colegio justo cuando el abusón le va a poner la zancadilla, pero esta vez va preparado.

Consiguió comerse el bocadillo antes de que le volviera a tirar al suelo.