Era el
cuarto viaje que realizaba el transportista al depósito municipal. Atilios da
las instrucciones precisas para descargar las señales viales. La de “NO APARCAR…AVISAMOS
A LA GRÚA” es la última de todas; la deja apoyada en el suelo junto a otras dos: “NO
PISAR EL CÉSPED” y “CUIDADO CON EL PERRO”.
La
ordenanza sobre retirada de mobiliario urbano apenas lleva unas semanas en
vigor y ya no queda casi espacio en la zona reservada para su almacenamiento.
La
autoridad municipal cayó en la cuenta de que, con la instalación de tanta
cámara callejera, tanto sensor de movimiento y tanto chip de última generación
por todos los rincones de la ciudad, era un sinsentido mantener en vigor ese
tipo de avisos y señales; además, representaba un obstáculo para los viandantes
y su mantenimiento una carga para las arcas municipales.
En este corto
periodo de tiempo apenas ha habido quejas. Los únicos colectivos que han
protestado han sido los borrachos, que en sus noches de farra han tenido que
cambiar sus hábitos callejeros y buscarse otro tipo de auxilios donde apoyarse para
evacuar parte del líquido ingerido en garitos y antros, y los dueños de mascotas
caninas y demás perros callejeros, aunque estos últimos sin tanto ruido y guardando
siempre las formas.
Los canes,
acostumbrados en sus paseos diarios a olisquear los arbustos, las farolas y los
postes, segundos antes de alzar la pata para hacer sus necesidades, se han
visto obligados a cambiar las rutinas en lo que a postes de seguridad vial se
refiere, provocándoles con esa medida un nivel de estrés nunca visto hasta la
fecha desde que se puso en marcha la medida.
Atilios,
que es el responsable del depósito municipal, mantiene en perfecto estado,
tanto de orden como de limpieza, todo el mobiliario urbano retirado. Sabe que esa
ordenanza es pasajera, que la gente se cansará enseguida. Piensa que tarde o temprano
volverán a ser instalados en las calles los avisos y las señales.
Recordó algo parecido con la moda hace unos
años. Dejaron de llevarse las hombreras, las diademas de nácar y los pantalones
de campana y pareció que se acabaría el mundo; al cabo de un tiempo, nuevos diseñadores
con nuevas ideas las volvieron a poner de moda.
Mientras
piensa en ello, aprovecha para cambiar de ubicación dos nuevos letreros “CERRADO
POR VACACIONES” y “VUELVO EN CINCO MINUTOS”





