lunes, 6 de julio de 2026

PAJARRACO


 ENCUENTRO AVILA 2026
COMPAÑEROS DEL COLEGIO UROGALLO
DE LA UNIVERSIDAD LABORAL DE CHESTE (VALENCIA)


¿Ey, pajarraco, qué tiempos aquellos!
corriendo como animal enjaulado,
entre alcornoques, encinas y olivos
entre edificios futuristas
que te gustaban tanto
entre ese sol que brillaba en lo alto,
y ese viento silbando después del desayuno,
y a veces pasabas miedo.
 
Apenas podías volar, pajarraco
a pesar de tener tanto espacio
te movías a salto de mata
dando brincos sin rumbo,
y tu familia en el otro lado del mapa.
 
Pajarraco, ¿qué fue de aquellos días?
cuando entraste en la historia asustado?
Aquellos días fueron duros, ¿eh, pajarraco?
Creías estar solo, pero erais tantos.
 
El final de este cuento estaba escrito
mucho antes de que ocurriera,
y pasó el tiempo,
y, otra vez solo, en otro lugar,
en otra parte, otro nido,
y así una vez tras otra en el mejor de los casos
 
Y ahora, pajarraco, sentado en tu sillón
observas la vida con ojos cansados,
la memoria te va fallando,
y alguna gotera aparece en el cuerpo
ahora tu nido parece sólido,
pero quizá sea el último.
 
Tus polluelos o los polluelos de estos
serán los que vendrán a verte.
mientras cuentas las canas sobre el espejo
cayendo una a una sin orden
en un descolorido lavado antaño blanco.

domingo, 21 de junio de 2026

LA PRUEBA (Microrrelatos hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

El monitor coge la lista de candidatos de la mesa que preside el área de exámenes, dispuesto a pasar lista de nuevo. Va a dar comienzo la tercera y definitiva prueba.

Ha colocado un pupitre con su silla frente a una zona boscosa desde donde observará el desarrollo de la prueba, esta consistirá en trepar a un árbol, previamente identificado, en el menos tiempo posible.

Se oyen murmullos entre algunos de los candidatos. El mono se ríe complacido porque se sabe ganador; la jirafa y el elefante, en cambio, quieren impugnar la prueba. El pez de colores se retira llorando desconsoladamente mientras se mete de nuevo en su pecera.


martes, 16 de junio de 2026

PROPUESTA ENVENENADA (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

La candidatura al premio de poesía fue un rotundo éxito. Hubo felicitaciones para Benjamín, el poeta, por supuesto, y para su representante, artífice de semejante proeza.

Esa noche, su manager, al llegar a casa, mientras se desajustaba la corbata, escuchó los mensajes que parpadeaban en el contestador. Uno de ellos le heló la sangre. Un alto cargo de la oficina diplomática de una potencia americana quería proponer a su máximo mandatario al premio sueco de literatura. En unos días, un descendiente cubano y un marine lleno de tatuajes le darían más detalles. Lleno de pánico, declinó el ofrecimiento.

Al día siguiente subieron los aranceles.

martes, 9 de junio de 2026

PERSEVERANCIA (Microrrelato hasta 100 palabras)

 


CONCURSO RELATOS EN CADENA


Sus textos serán insufribles, le aventuró el profesor al devolverle corregido el examen repleto de correcciones, tachaduras y tildes colocadas a destiempo.

—¿Pero la historia, profe, le ha gustado la historia? —le preguntó tirándole de la chaqueta, reclamando su atención.

—¿Cree usted que seré escritor algún día? —continuó.

El profesor, sin prestarle demasiada atención, le insistía que sus textos seguirían siendo insufribles.

Pasado el tiempo, mientras se ajustaba la pajarita, justo cuando se disponía a leer el discurso de agradecimiento por la concesión de un prestigioso premio internacional de literatura, se acordó cuando le decía su mujer aquello de que solo servía para escribir.

jueves, 4 de junio de 2026

UNA OCURRENCIA CON MALA SOMBRA (Microrrelato hasta 100 palabras)

 


CONCURSO RELATOS EN CADENA


—Con suerte, un punto y seguido será suficiente —pensó.

Estaba harto de oírle soltar palabras llenas de faltas, con acentos mal puestos y preposiciones utilizadas a destiempo.

Se le ocurrió inventarse una ocurrencia con la única intención de que se callara un rato.

—Tienes los cordones desabrochados —le soltó.

Miró al suelo, entonces se dio cuenta de la treta y, dando media vuelta, se marchó enfadado. Cuando se hubo alejado unos pasos, observó cómo se trastabillaba con los cordones y se caía al suelo.

—Vaya, pues era verdad que los tenía desabrochados —dijo, finalizando el cuento que le acababa de leer a su hijo.

miércoles, 27 de mayo de 2026

UN PERRO DE DOS PATAS


 

Le gustaban los perros
tanto como comer con los dedos.
Siempre quiso tener uno,
a pesar de no conocer el oficio
el oficio de cuidarlo como a un niño
de los paseos matutinos, aun sin tener ganas.
De estar pendiente cada momento,
de acariciarle su lomo o cepillarle el pelo.
 
Un día la ocasión llamó a su puerta
alguien cercano, con perra y otros fetiches
le ofreció un cachorro.
Había parido la perra
—Lo consultaré —fue la respuesta.
 
—Me regalan un perro —dijo al llegar al hogar.
No era regalo, pero eso a nadie le importa.
—Ya tenemos quien guarde la casa.
le contestaron con vigorosa voz.
Miró a su alrededor, pues no entendía nada.
—Para perro ya estás tú —continuó la voz briosa.
Sin ofrecer resistencia se guardó la respuesta.
 
Pasados unos años
dos retoños entran en escena
una tarde cualquiera, tranquila, por cierto.
Uno de los retoños, la niña, recuerda,
le da dos besos, uno por mejilla.
—Papá, queremos tener un perrito —pidió por su boquita.
El papá tomó la iniciativa con mesura.
—Hija, en esta casa ya hay un perro—
quedose informada al momento.
La niña, curiosa y sorprendida, le pregunta:
¿Papá, y dónde está el perrito que no lo vemos?
El padre entendió llegado el momento,
desempolvó la respuesta
aquella que llevaba guardada tanto tiempo
—Hija mía, el perrito que no veis… soy yo.

domingo, 24 de mayo de 2026

LAS ZAPATILLAS (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

El agente le señala la fila de menores. Le insta a desnudarse. Le entrega una pastilla de jabón y le acompaña a las duchas. Después del aseo, el muchacho se pone el pijama y se calza las zapatillas que le han entregado. Come algo, tiene hambre. El agente a continuación le acompaña a la cama asignada. Apaga las luces del pabellón, es la hora.

Ya en casa, se quita el uniforme. Al ponerse las zapatillas, observa que son las que le entregó la Cruz Roja el día que llegó, las mismas que le acaba de entregar al muchacho; casi lo había olvidado.