viernes, 27 de febrero de 2026

NO APARCAR...AVISAMOS A LA GRÚA


 

Era el cuarto viaje que realizaba el transportista al depósito municipal. Atilios da las instrucciones precisas para descargar las señales viales. La de “NO APARCAR…AVISAMOS A LA GRÚA” es la última de todas; la deja apoyada en el suelo junto a otras dos: “NO PISAR EL CÉSPED” y “CUIDADO CON EL PERRO”.

La ordenanza sobre retirada de mobiliario urbano apenas lleva unas semanas en vigor y ya no queda casi espacio en la zona reservada para su almacenamiento.

La autoridad municipal cayó en la cuenta de que, con la instalación de tanta cámara callejera, tanto sensor de movimiento y tanto chip de última generación por todos los rincones de la ciudad, era un sinsentido mantener en vigor ese tipo de avisos y señales; además, representaba un obstáculo para los viandantes y su mantenimiento una carga para las arcas municipales.

En este corto periodo de tiempo apenas ha habido quejas. Los únicos colectivos que han protestado han sido los borrachos, que en sus noches de farra han tenido que cambiar sus hábitos callejeros y buscarse otro tipo de auxilios donde apoyarse para evacuar parte del líquido ingerido en garitos y antros, y los dueños de mascotas caninas y demás perros callejeros, aunque estos últimos sin tanto ruido y guardando siempre las formas.

Los canes, acostumbrados en sus paseos diarios a olisquear los arbustos, las farolas y los postes, segundos antes de alzar la pata para hacer sus necesidades, se han visto obligados a cambiar las rutinas en lo que a postes de seguridad vial se refiere, provocándoles con esa medida un nivel de estrés nunca visto hasta la fecha desde que se puso en marcha la medida.

Atilios, que es el responsable del depósito municipal, mantiene en perfecto estado, tanto de orden como de limpieza, todo el mobiliario urbano retirado. Sabe que esa ordenanza es pasajera, que la gente se cansará enseguida. Piensa que tarde o temprano volverán a ser instalados en las calles los avisos y las señales.

 Recordó algo parecido con la moda hace unos años. Dejaron de llevarse las hombreras, las diademas de nácar y los pantalones de campana y pareció que se acabaría el mundo; al cabo de un tiempo, nuevos diseñadores con nuevas ideas las volvieron a poner de moda.

Mientras piensa en ello, aprovecha para cambiar de ubicación dos nuevos letreros “CERRADO POR VACACIONES” y “VUELVO EN CINCO MINUTOS”

martes, 24 de febrero de 2026

PRIMEROS DE SEPTIEMBRE


 CONCURSO MICRORRELATOS REFLEJOS DE DIVERSIDAD

El curso empieza a dar sus primeros pasos. Aurora espera a su hija a la salida del colegio. Apenas faltan unos minutos para que suene la sirena anunciando el fin de las clases.

La conserje del centro está abriendo la pesada verja. Los primeros niños comienzan a salir; el griterío empieza a ser ensordecedor.

La hija de Aurora llega a su altura sonriente, despeinada, guapa.

De camino a casa le pregunta qué tal ha ido su primer día de colegio. La niña va a lo suyo, saltando a la pata coja; entre brinco y brinco, mordisquea el bocadillo que le ha preparado su mamá, pero Aurora lo que realmente quiere saber es otra cosa, pero no encuentra el momento de preguntárselo.

Paula ha empezado un nuevo ciclo escolar. Sus padres se han mudado de domicilio hace pocas semanas; les hubiera gustado matricularla en un colegio que potenciara la excelencia, que fuera bilingüe y todo eso; en cambio, se han tenido que conformar con uno público, de esos que tienen altas cuotas de integración.

Por fin se decide:

- Paula ¿has notado si en tu clase hay algún niño o niña diferente?

Su hija mira a su madre sorprendida, deja de brincar, aparta el bocadillo de la boca por un momento y le contesta de carrerilla que todos los niños y niñas que hay en su clase son diferentes, que, si fueran iguales, entonces, ¿Cómo iban a distinguirlos sus papás y sus mamás cuando fueran a recogerlos a la salida del colegio?

Han pasado los años. Aurora se acuerda a menudo de aquella respuesta. Gracias a la inocencia de su hija, Aurora tuvo el valor necesario para reconducir su vida. 

Hoy es domingo y viene su hija a comer. Aurora está terminando de preparar la comida mientras su mujer pone la mesa.

martes, 17 de febrero de 2026

BUSCANDO RESPUESTAS (Microrrelato hasta 100 palabras)

 

CONCURSO RELATOS EN CADENA


¿Qué haces con el sombrero del abuelo? La pregunta retumba en la habitación, sin respuesta. Él chaval anda ocupado pasándole el antebrazo por el fieltro a modo de cepillo, antes de dejarlo de nuevo en el perchero.

En el piso de abajo, en otra dimensión, sus amigos están intentando descubrir al culpable del atropello y por qué no le prestaron auxilio. Buscan respuestas ayudados de un vaso, una vela y un tablero con las letras del alfabeto pintadas a rotulador.

El abuelo coge el sombrero del perchero y le pasa el antebrazo apartando unas pelusas del fieltro. Tiene roto el corazón y la culpa en el rostro.

martes, 10 de febrero de 2026

EL CARRICOCHE (Microrrelato hasta 100 palabras)


CONCURSO RELATOS EN CADENA

Solo me deja llevarlo un rato, le dijo uno de los nietos del abuelo que ocupaba la habitación de al lado cuando casi le atropella en uno de los pasillos.

Siempre deseó tener uno de esos trastos con el motor incorporado y las marchas a la altura de la mano. Persuadió al niño para que le dejara probarlo a cambio de unos caramelos. Lo pasó en grande aquella tarde.

Un día que no estaba el nieto, convenció al abuelo para que le dejara conducirlo.

Desde entonces empezó a frecuentar la residencia. Su familia estaba sorprendida por el repentino interés en visitar a su madre a diario.


martes, 3 de febrero de 2026

COSAS DE PALACIO (Microrrelato hasta 100 palabras)


 CONCURSO RELATOS EN CADENA

Ya está aquí otra vez la corriente de aire. El honorable Atilios, hijo de Lord Rutland, se reía con desprecio de su tía Emilita.

Era la hora del té y se encontraba con sus hermanos, los honorables Edward y Charles, en el salón de los espejos mientras los criados servían las tazas de porcelana importadas de la China.

Lady Emilia, anterior propietaria del palacio, murió meses atrás en extrañas circunstancias. Desde entonces la han visto vagar por sus solitarios pasillos.

Habrá perdido la sábana de agujeros negros y no la encuentra, comentaban entre risas.

Al día siguiente, el honorable Atilios amaneció colgado con la sábana de los ojos negros.