CONCURSO RELATOS EN CADENA
—Con
suerte, un punto y seguido será suficiente —pensó.
Estaba harto de oírle soltar palabras llenas de faltas, con acentos mal puestos y preposiciones utilizadas a destiempo.
Se le ocurrió inventarse una ocurrencia con la única intención de que se callara un rato.
—Tienes los cordones desabrochados —le soltó.
Miró al suelo, entonces se dio cuenta de la treta y, dando media vuelta, se marchó enfadado. Cuando se hubo alejado unos pasos, observó cómo se trastabillaba con los cordones y se caía al suelo.
—Vaya, pues era verdad que los tenía desabrochados —dijo, finalizando el cuento que le acababa de leer a su hijo.