Dicen que
soy una persona quisquillosa; exageran, bueno, un poco quizá sí lo sea, también
que soy un tiquismiquis, no estoy de acuerdo, aunque quizá un poco sí, pero si
hay algo que no soporto es mancharme la ropa. Que me caiga una mancha, ya sea del
aceite del mejillón en escabeche mientras estoy tomando un aperitivo, de la
tinta de un chipirón o del excremento de una paloma o con cosas por el estilo,
eso me saca de mis casillas, me pone de los nervios.
Solo concibo algo peor a lo narrado hasta ahora: los dichosos consejos que dan las personas que están conmigo en esas desagradables circunstancias para tratar de solucionar el problema: aplicar cerveza sobre la zona, limpiarla con vino blanco o dejarme los nudillos restregando con agua y jabón; hasta el agua oxigenada la incluyen en esa retahíla.
Nada de eso funciona, demostrado, todos dejan cercos y rodales, y paso malos ratos teniendo que llevar encima semejantes lamparones hasta que regreso a casa.
Soy de la opinión de que el remedio más eficaz para acabar con estos sofocos es disponer de unas tijeras de manicura en el bolsillo y con paciencia y esmero recortar el perímetro del churrete. Problema resuelto.
Cuando me ocurren estos incidentes, pienso en el creador de los vaqueros rotos. Estoy seguro de que no exagero si digo que es una persona tiquismiquis, como yo, o quizás un poco si lo sea.
Jñ
ResponderEliminarGracias
EliminarMuyyyy bueno, como siempre
ResponderEliminarGracias amigo
EliminarA mi también me molesta sobre todo la mancha de osobuco (esto queda entre nosotros). Buen relato
EliminarVas mejorando, pero todavía no estás al 100%, a ver cuándo vuelvas de vacaciones
ResponderEliminarVe preparando el relato de Navidad. Procura que tenga este nivel. Abrazote!!
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