CONCURSO RELATOS EN CADENA
Le
pregunto con amabilidad cuánto me costará la cena. Llegamos a un acuerdo.
Al otro
lado de la calle, alguien hacía malabares con unos palos de madera junto a un
semáforo. Los transeúntes caminaban por las aceras sin aparente preocupación,
más allá de las prisas por llegar a sus lugares de trabajo, ajenos a la
negociación que se estaba llevando a cabo. Todo aparentaba normalidad.
Dos cosas
más le dije: la mitad de los comensales son vegetarianos, la otra mitad no tomarán
postre.
Nos fuimos
sentando por orden: los vegetarianos al fondo, todos juntos, formando un rebaño;
nosotros como buenos depredadores, cerca de la entrada cerrando el paso.

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