Que su
matrimonio no iba del todo bien no era un secreto para nadie. Tan pronto se les
veía paseando en el parque acaramelados o cogidos de la mano como discutiendo a
voz en grito frente a las puertas del centro comercial.
Hacía
bastante que había descubierto que su marido tenía escarceos amorosos con una
compañera de trabajo. Tras una fuerte discusión con este asunto de fondo, él la
levantó la mano.
—Eso que
acabas de hacer lo lamentarás —le dijo.
A última
hora de una tarde de invierno, ya anochecido, ella invitó a su marido a que
observara un ruido extraño que provenía de la parte delantera del vehículo.
—Dale al
contacto —la ordenó mientras sujetaba el capó con el gancho.
Al cabo de un rato, ya no había ruido, pero al salir del vehículo observó un objeto brillante clavado en la goma de uno de los neumáticos delanteros del vehículo. Con sumo cuidado lo extrajo, comprobando con asombro que se trataba del alfiler de corbata que llevaba su marido prendido esa mañana al salir de casa.
—Tengo que
tener más cuidado con estas cosas si no quiero tener problemas —se dijo a sí
misma con frialdad.

Buenísimo como siempre Alfredo ..y, también como siempre, nos dejas esa extraña sensación de:"¿Qué habrá pasado exactamente? - en éste caso con el marido-"
ResponderEliminarDavid Pro
Gracias amigo
ResponderEliminarBuen relato, no está cogido con alfiler, no
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